Texas se va a fondo contra los ilegales. ¿Absurdo o razonable?


El gobernador de Texas, Greg Abbott, firmó el proyecto de ley SB 4 que prohíbe el estatus de ciudad santuario en ese estado, faculta y obliga a las corporaciones de policía para indagar y colaborar con las autoridades federales en materia de inmigración, y estipula penas a las ciudades y oficiales que se resistan a la nueva ley. En su discurso Abbott ha justificado su acción en el principio de la seguridad de los ciudadanos. Esto puede resultar paradójico porque, a primera vista, podría pensarse que Abbott es uno de los gobernadores más constreñidos en sostener el statu quo en la materia toda vez que tenemos la impresión de que Texas es un estado con alta presencia de latinos. Y la paradoja nos lleva a concluir que Abbott se ha dado un tiro en el pie políticamente.

Pero ¿es cierto esto? ¿Qué prefiere pensar del gobernador de Texas, Greg Abbott, que es un tipo tonto o razonable? Yo me inclino a pensar que es un tipo razonable. Cuando analizamos este tipo de situaciones, siempre nos conviene pensar que las demás personas son tan o más razonables que nosotros, y más cuando han demostrado tener un desempeño exitoso, como Abbott. Así pues, debo suponer que esta acción tiene dos móviles. Además de que habrá tenido un móvil de respeto a la ley, y con independencia de sus consecuencias políticas, él también ya habrá medido muy bien el terreno de las percepciones sobre este tema y encuentra que le es más útil en adhesión y legitimidad ir contra los ilegales.

Si lo piensa bien, empieza a parecer una acción razonable. De entrada, legitimidad y adhesión garantizadas porque el congreso estatal ya votó esto favorablemente. Por otro lado, y para ser sinceros, los hechos nos han demostrado que los únicos interesados en el sostenimiento del statu quo favorable para los ilegales en EUA son sus empleadores: granjeros, algunos empresarios, familias de estrato alto - ilegales como servidumbre -, etc. Añada ahí, en los grupos con gran interés, a algunos medios cuyo auditorio son los latinos en EUA, como Univisión. Alguien podría decir que tiene interés en el sostenimiento del statu quo en el tema, pero si no actúa en consecuencia, en realidad no tiene interés, o si lo tiene es despreciable. Y tal vez para ese alguien es más importante su seguridad que el futuro de los ilegales. Lo cierto es que esos grupos sociales específicos que mencioné son los únicos con un real interés significativo porque son los que actúan cabildeando y presionando por el sostenimiento del statu quo en la materia. Y nada más natural que esto porque la cantidad de ilegales en el mercado informal norteamericano sí que afecta a sus bolsillos: a mayor oferta de ilegales, resultan más baratos; y a menor oferta de ilegales, son más caros. ¿Quiere mover a alguien? Afecte a sus bolsillos. No falla. Por otro lado, los ilegales no votan, aunque sí los usan los demócratas para el voto fraudulento. Pero Abbott es republicano, y el voto fraudulento con ilegales no es el giro de los republicanos. Supongo que los republicanos usan sus esquemas de voto fraudulento. Después de todo, no son santos. Pero es claro que en esa parcela no consideran el recurso de los ilegales.

A primera vista esta acción de Abbott parece absurda. Pero no es así. Además de que tiene un sólido soporte en el simple respeto a la ley, tiene mucho sentido estratégico. Bien pensada, se antoja razonable y redituable para él.

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